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viernes, 20 de enero de 2012

Segregando palabras.

Nos encontramos de frente y el corazón se me aceleró al ritmo de percusión más rápido jamás conocido. No estaba preparada para encontrarme de frente a él, pero disimulé, algo que se me da realmente bien, y saqué mi mejor sonrisa. Después de sorprenderme e irme, me volví a sorprender, pues mi tambor había dejado de hacer ritmos rápidos y se habia convertido en un simple ritmito. Entonces me di cuenta. Todo fue una mentira. Estaba bien y solo mi mente se había empeñado en que estuviera mal. No hubo lágrima ni oscuridad los días siguientes, simplemente no sentía nada, estaba completamente indiferente, y empecé a preguntarme el porqué. ¿Estaba mal sentirme bien después de haber acabado todo? ¿Cómo era que me sentía bien, si se supone que yo te quería? ¿Resultaba entonces que no te quería? ¿ Qué cojones era entonces lo que sentía? Es curioso, este bombardeo de preguntas aún, después de dos semanas me siguen bombardeando. Tengo un explicación científica para todo esto, supongo que mi hipotálamo empezo a segregar dopamina, oxitocina... produciéndome una sensación de colocón, subidón, risas incontroladas y obsesiones. ¿Resulta ser el amor una enfermedad? Imaginarme que estas substancias hacen el mismo efecto que una droga, el principio del amor tiene el mismo efecto que la cocaína, ¿curioso verdad?... Entoces, resultaste ser mi chute? Fuiste mi raya?...
Qué era, qué fuimos, qué fuiste...
Al final no todo es ciencia...

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