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martes, 5 de abril de 2011

Bioquimica de la vida.


No tienes un olor característico, y menos cuando te pones mi crema. No has dejado huella en mi cama, pero si en mi cabeza. Todavía no en el corazón. Si es que, no te dejo. Esta protegido bajo llave, al igual que me hipotalamo, aunque este de vez en cuando me juega malas pasadas y echa oxitocina por todo mi cuerpo. Me confundes con solo un tambor, y encima tocas la batería. Músico tenías que ser. Tocas unas notas por todo mi cuerpo y mis pecas son como los tambores que acostumbras tocar. Te pones a cantar, ¡Ay! mi capitán, como me gustaría que me dedicaras un jodida canción que haga que se me caigan las bragas. Me encanta explotar dentro de ti mientras suena una canción de linkin park. Me encanta que me hagas sentir libre, free soul. Me encanta que no tengamos nada, y que lo tengamos todo. Me confundes y me vuelves a confundir. Somos dos puntos de vista. un Norte y un Sur, un Oeste y Este. ¿Equilibrio? Para nada.
Eres un sabor de cigarrillos barato y yo, soy más de marihuana concentrada. Eres una persona marcada por ritmos y notas de música, y yo, la únicas notas que conozco son las de mis exámenes de matemáticas. Eres tú, y por tu culpa, todo mi sistema nervioso se esta volviendo loco.

Oh, mi capitán.

6 comentarios:

  1. Menuda combinación entonces ;)
    Me ha gustado mucho!
    Muáá

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  2. Es genial!! Putos musicos, a mí que no se vuelvan a acercar. Te tocan una canción y te acaban por tocar de pleno. Besos.

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  3. me he perdido un tiempo pero no es motivo para que dejes de ser una jodida genia!
    me encantas, me encanta tu mente, tu locura
    y tus letras.

    Bessos!

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  4. Un músico siempre tiene algo que los demás no. Estoy contigo.

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